Lisboa, 1936
Jorge Guerra es un caso atípico en la fotografía portuguesa, por haber realizado buena parte de sus trabajos más emblemáticos durante los años 60 y retomar la producción fotográfica recientemente. Entre tanto se dedicó a diversas actividades relacionadas con el diseño, el cine y durante más de diez años dirigió la revista canadiense OVO.
Su crónica fotográfica de 1967 de la Lisboa de los tiempos de dictadura, merece por su tristeza y autenticidad un lugar en la fotografía de posguerra portuguesa y ha sido editada junto a los poemas de Pessoa.
Su éxodo por Angola, Londres, Italia y México, hasta llegar a Canadá, fue el material fotográfico que recogió la exposición antológica del Centro Cultural de Belém en 2000.